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TU SEÑOR PROVEE, por Marguerite Meyer

Tu Señor Provee
Por Marguerite Meyer
Tu Señor te provee de todo el bien que necesitas y deseas, en todo momento y en todas las situaciones. Puedes estar seguro, sin lugar a dudas, de que la provisión infinita espera tu aceptación y tu uso.
Charles Fillmore, cofundador del movimiento Unity, enseñó que el punto de partida de toda forma de bien es una idea. Este principio se aplica a todas las áreas de tu vida.
Si necesitas salud para el cuerpo, el punto de partida es la idea de vida. Tienes que asirte a la idea de vida. Tienes que asirte a la idea de vida con resolución. La vida de Dios está dentro de ti, limpiándote, renovándote, revitalizándote y restaurando tu perfecta salud. La curación viene de manera natural, fácil y rápida cuando mantienes la idea de vida. ¡Confía en tu Señor que ha de sanarte!
La utilización de la idea de provisión puede verse claramente en la siguiente ilustración: Imagina que tu casero te informa que tienes que abandonar la casa en cuatro semanas. Tu mente inquisidora preguntaría: “¿Qué haré? y ¿dónde encontraré un lugar adecuado?” El sentimiento de perplejidad desaparece al comenzar a pensar para ti mismo: “Hay un lugar mejor para mí”. En ese momento te estás abriendo a la idea correcta que se necesita. Al abrir tu mente permites que la luz brille en y a través de ella. La luz te guía y te dirige a tu lugar adecuado. Al buscar la idea justa dentro de ti mismo, tu Señor provee demostraciones internas y externas para tu bien.
El punto de partida de una vida próspera es la idea de que la substancia de Dios que lo provee todo, está detrás de toda manifestación. Digamos que necesitas más dinero o que tu empleo es aburrido y frustrante. Ahora es el momento de pensar en términos de abundancia, no de escasez y limitaciones. La verdadera prosperidad y el éxito pueden ser tuyos cuando de todo corazón aceptes la idea de la substancia de la cual todo bien visible se deriva.
Para tener una vida próspera, considera y utiliza los siguientes pasos para trabajar con la ley de plenitud de Dios.
Primero, toma el control de tus pensamientos. Di a tus pensamientos: “Aquiétense”, y ellos obedecerán.
Después afirma: “Mi Señor me provee de todo el bien que necesito y deseo.” Mantén tu mente abierta y receptiva a la generosidad omnipresente de tu Señor. Sabe que la provisión de Dios se da libremente.
El paso siguiente es creer, creer verdaderamente, en el poder de las ideas dada por Dios para producir tu bien de forma tangible. La ley nunca falla. Trabajar con ideas y creer en ellas trae bien a tu vida.
Puedes disfrutar de buena salud, guía divina y una vida próspera. Puedes experimentar la verdadera felicidad, satisfacción y plenitud en todas las áreas de tu vida. Al trabajar con las ideas que Dios te da, te hace un ganador, un verdadero representante del Señor de tu ser.
Sí, el Señor provee para todas tus necesidades y deseos porque Él ya ha colocado dentro de ti las riquezas de Su reino. La vida, la luz y la substancia esperan que las aceptes y las uses.
Tu Señor es tu provisión abundante instantánea, constante y abundante. ¡Alábalo! ¡Disfruta de la vida abundante que tu Señor provee!
Comienzo a Vivir de Nuevo

Comienzo a Vivir de Nuevo
Por Frank Whitney –Primer editor de la Palabra Diaria-
Para comenzar a vivir de nuevo estoy dispuesto a rechazar todo pensamiento opresivo y depresivo. Estoy listo a dejar todo pensamiento que quiera atarme a las creencias adversas y limitantes del ayer. Arrojo de mi mente todo pensamiento que quiera encadenarme a las limitaciones del pasado.
Dejo de abrigar pensamientos de inarmonía, temor, enfermedad o escasez. Ya no estoy atado a esas creencias que me harían perder de vista mi libertad y mi interna perfección de Espíritu. Rechazo los pensamientos que quieran atarme a la personalidad de los demás o que puedan afectarme con sus creencias limitadas. ¡Comienzo a vivir de nuevo!
Rechazo el pensamiento de que personas, cosas o circunstancias pueden hacerme perpetuar creencias o condiciones. Reconozco que ninguna cosa o circunstancia externa tiene poder para limitar o afectar mi progreso. Dejo atrás la creencia de que puedo ser limitado por mi ambiente. No reconozco condiciones externas que pueden estancarme o retroceder. Voy adelante con el poder de mi herencia espiritual. ¡Comienzo a vivir de nuevo!
Saludo este día por darme la oportunidad de recibir nuevas bendiciones. Hoy entro en un nuevo mundo, un mundo lleno de nuevas ideas, nuevos ideales, nuevas oportunidades, nuevas visiones. Veo al mundo libre de las limitaciones que yo le había impuesto en el pasado. Ya no pienso en él como mi amo o en mí mismo como atado a las cosas terrenales. Me levanto en la gloria de mi poder espiritual y proclamo que mi mundo está sujeto solamente a la Voluntad y al Trabajo de Cristo en mí. ¡Comienzo a vivir de nuevo!
Me veo a mi mismo como soy visto en Espíritu: me contemplo liberado de todas las ataduras a las creencias de la raza. Ya no me veo como creado a imagen y semejanza del pecado, la imperfección y el fracaso. Sé la Verdad de que he sido creado a imagen y semejanza de Dios, mi Padre. Contemplo el Cristo en mí ahora, surgiendo como la manifestación externa de la idea que Dios tiene de mi perfección. Con este nuevo y real concepto de mí mismo, ¡comienzo a vivir!
Veo a mis amigos y a mis seres queridos libres de las limitantes creencias que tenía sobre ellos. Rechazo toda creencia adversa o personal sobre esos seres queridos, para ver manifestadas la Verdad de Dios y Su Perfecta Voluntad. Dejo de pensar en mis compañeros de acuerdo a las creencias adversas y limitadas que antes abrigaba acerca de ellos. ¡Comienzo a vivir de nuevo!
Saludo hoy a la vida con la convicción y la seguridad de que Dios es la presencia de Bien que todo lo penetra y que reina en todo. Tengo fe en que el Bien es poderoso para remover cualquier evidencia del llamado “mal”. Creo en la omnipotencia y omnipresencia de Dios. Me alineo con las fuerzas del Bien, con el poder de Dios. Haciendo caso omiso de los reclamos del mal, reconozco a Dios como la única presencia y el único poder en mi vida. Voy adelante armado con la convicción de mi unidad con Dios, el Bien. ¡Comienzo a vivir de nuevo!
Sé que el poder de Dios en mí es grandioso para derrotar y vencer todo reclamo de cualquier poder externo. No creo que ningún problema del mundo sea demasiado difícil para que Dios no pueda resolverlo. Puedo admitir que no hay demanda del mundo externo que tenga más poder que Dios en mí. Con el conocimiento de la verdad de mi innata supremacía sobre las cosas del mundo externo, sigo adelante en este día, comenzando a vivir de nuevo.
Dejo de pensar que estoy viviendo en inarmonía o discordia. Vivo en un ambiente apacible. Estoy rodeado de las bendiciones de Dios. En toda mano encuentro una bendición. Sé que Dios me da de la manera y de acuerdo a lo que sea más aceptable para satisfacer mis necesidades. Seguro de un ambiente tranquilo y establecido en las bendiciones y la prosperidad de Dios, comienzo a vivir de nuevo.
Comienzo a vivir de nuevo hoy porque estoy establecido en la conciencia de nueva vida, nueva salud y nueva fortaleza. Las viejas creencias que me ataban a la enfermedad y la debilidad física ya desaparecieron. Aquellas creencias de la raza que me mantenían sujeto a las calamidades de la carne, se disiparon para siempre. Me levanto a la conciencia de mi innata perfección espiritual, que se está expresando ahora en mi organismo físico, como salud perfecta. Firmemente convencido de que la verdad de mi salud está apareciendo ahora, se está manifestando ahora, está aquí ahora, comienzo a vivir de nuevo.
Hoy sé que estoy emergiendo hacia un nuevo mundo, el mundo donde sólo gobiernan la Verdad, la paz, el amor, la vida, y la sustancia. Vivo en el mundo del Espíritu, insensible a las creencias negativas, impasible ante la ignorancia, la superstición y el miedo… Vivo en un mundo nuevo. ¡Comienzo a vivir de nuevo!
Voy adelante en este día, manteniendo esos elevados ideales que hacen que mi visión se centre en las alturas espirituales de las cuales viene la verdadera inspiración, iluminación y revelación. Elevo mi visión a las alturas desde las cuales soy iluminado por la luz del Espíritu. La luz ilumina mi camino. Todo lo que necesito saber en este día, se me revelará. Soy iluminado e inspirado por la luz del Espíritu. Sabiendo que la luz y la inspiración de Dios me acompañan a dondequiera que voy, ¡comienzo a vivir de nuevo!
Voy adelante irradiando luz, Verdad, paz, armonía y gozo. El sol de la Verdad (el Hijo de Dios en mí) resplandece gloriosamente en todo lo que encuentro. Cristo en mí está vivo. El Espíritu en mí habla al Espíritu en aquellos a los que salude en este día y el mensaje de luz, amor y gozo ilumina los confines de la tierra. Comienzo a vivir de nuevo hoy, porque contemplo nuevas visiones de belleza y santidad.-
